Siete Divas Vivo

Como un gato escribo y os copio, y no sé cómo, me como siempre lo que escribo, lo que digo, pasándolo como fuego por mi garganta y mi cama como que canta. Sufristeis de mis palabras como corazón, y de corazón como mis sagrados abracadabras. Como gato soy, y tres vidas gasté en olvidaros, me quedan cuatro -tango cuatro- que emplearé para quererla. Aquí, sin problemas. Como quererla debo, como mi aura, como debe ser.

Pero el tango repite siempre el mismo estribillo, -gato, perdiste tres, te quedan cuatro- y ronroneo ese quererla, mientras os veo, y la veo a ella –gato, perdiste tres, te quedan cuatro- y ¿Qué carajos hago con el recuerdo de las otras tres que silban desde la cama? –gato, perdiste tres, te quedan cuatro-

Y como gato quiero ser, pero quiero ser también el pez sordo que me como, para no oír este tango que tengo, ¿cómo por qué? Pues porque, para eso he gastado mis vidas, para olvidaros mis divas, y no teneros más en mi camacadabra.

Me oiréis vosotras como cuando maullaba, yo no, mientras soy sórdido pez como gato.

Pez y gato, pezgato, gatopez, pegatoz, orejas de gato que no ven, sí, porque te veo por mis orejas como se ven las sombras de las palabras, como se ven las palabras que forman el tango, y el sonido del tango que sabe a acuario inmundo. ¿Entiendes ahora? ¿ahora quieres que te vea con mis palabras borrosas de agua de acuario, de aire triste de tango? –gato, perdiste tres, te quedan cuatro….

Se trata de ir hasta allí, donde suena el tango cuatro, pero como soy un gato pesaroso que fue un pez azaroso, no alcanzo a apagaros a vosotras tres, vosotras –tangocuatros-, otra vez otra voz, la mía, como de gato ya borroso. Hecho de memorias y borradores.

Decidme aire ¿cómo es el tango? ¿cuántas tengo? ¿cuántas me quedan? dime, que tango cuatro, no me digas las que perdí.

Pero el tango no responde y no sabe ¿qué le interesa al tango cuatro, la mofa de la vida?. El tango se ríe en mis palabras, de mis borradores, de mis memorias, de mis oídos de pez gato, de mi acuario. Para ya ese tango, para esa canción que resuena con el cuatro.

Todo dejo para entonces y queda en silencio mi oda, luna como de noche gatuna, noche como para asaltar y tragarme el tango y las vidas que me faltan y me sobran, sin salsa, con tango. Ya ni vida a gotas, ni tango canto, ni gato tengo, ni a vosotras.

Fernando Rodriguez

fernando.rodriguezvaca@hotmail.com

Colombia

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