El Divino Arte de Olvidar(te)

Sonaba la alarma cada mañana, el cuerpo pesado, carnes despavoridas por toda la casa, copas y botellas de vino vacíos. 

Silencio sepulcral, un ruiseñor o tal vez un pájaro cualquiera canturreaba cerca a la ventana de mi habitación. Solo quería cigarros para recordarme a que sabían tus besos. 

El café no era lo mismo, no había aprendido a evadir tus ojos cuando buscaban mi verdad.

Mis pies aún sangran todos los cristales que tuve que pisar para dejarte y quererme. ¿Que era el querer después de haber tocado el cielo? 

Hago garabatos… seguramente algún conocedor de arte diría que creo obras abstractas con un trasfondo elocuente cuando en realidad solo es mi ansiedad acorralada frenando mis ganas de llamarte cada madrugada. 

Mi corazón se detiene cada que escucho tu nombre por casualidad y es en esos momentos en los que pienso, quizá por ingenua, quizá por esperanza, quizá solo por pensar. Que son señales del destino, que tal vez también tú piensas en mi y la vida me da un leve golpe para recordarme que aún existimos tu y yo. 

Que es el yo sin el tú, que eres tú sin yo, que soy yo sin mi, que era sin mí después de ti. 

Nos creíamos versificadores de cariño, conquistadores de camas más que de corazones. Al menos yo he mantenido la tradición que a la tercera copa sigue el beso y el adiós por la mañana.

Estás mañanas carentes de luz, de pájaros, de café y de cigarros sin la sonrisa, ni tus pasos suaves por la casa de verano para recordarme el vivir.

No me he perdonado perderme, te he perdonado quererme como quieres lo que no tienes, como anhelas lo que otros quieren. Cara y cruz la dulce venganza. Los sorbos de té azucarado que me daba tu amor aún no lo he encontrado. 

¿Te busco a ti o me busco a mi? La ficción sobrepasa mis ojeras. Los escribanos solo podemos contemplar la historia. Las leyendas mueren, aunque el legado perdure.

Nuestra historia se pierde como las olas al romperse en las rocas, como nuestras bocas cuando chocan, colosales éramos, infinito y galaxia. Marte en tierra, el viernes 13 de gatos negros y sexo. La canela que quema, mis deseos en vela, y los santos a los que dejé de rezar para conseguir quemarme en el infierno de tu descariño mi amor…

Leticia Esse

souzaleticia064@gmail.com

Perú

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