El Monstruo de la Torre

Al iniciar esta entrevista, no es casualidad, hablar de sombras con el dibujante Daniel Latorre, por el contrario, se trata de iniciar la marcha en plena noche, precisamente, porque este ejercicio de conversar y tomar en serio algo que parece broma, tomar en serio todo aquello que decimos cuando nos damos el tiempo, el gusto y por qué no decirlo, el lujo de conversar, distendidamente, sin juicios de valor, aquella conversación ecléctica y divagadora, en el sentido propio de la miyaya, en el hablar del pueblo Mapuche, ese hablar que no quiere llegar a ningún lugar, por no terminar. Esa conversación que no tiene principio ni final y de la cual, al igual que el misterio, sólo se nos presenta una pequeña porción, es semejante a perderse en un oscuro paisaje.

Esta es la intención que me mueve al compartirles esta entrevista, una muy buena conversa que sostuve con este artista viñamarino, con estudios en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, y del cual, quisiera destacar su trabajo como ilustrador en el documental “Recinto Privado: Estructuras de la Creación Artística” (2009).

Sin embargo, es Daniel Latorre un artista oscuro, sin exposiciones a su haber, su obra se mantiene en la penumbra de su hogar y atelier. Esa decisión, que me parece no carente de ternura, de no querer mostrar la obra, o más bien de esperar a que la obra se muestre por sí misma, que hable por sí sola, que haga gala de su vida propia y haga lo que tiene que hacer, es lo que hace de este dibujante un verdadero pez abisal. No obstante, su obra y su pensamiento, después de esta entrevista, se hacen públicas. La conversación se realiza en su taller, por decirlo de alguna manera, porque más bien debiese decir, en su guarida, ya que ese es el lugar en donde el artista guarda su obra. 

La entrada a la casa presenta varias obras del artista, siendo esta su propia galería, pero el lugar donde más sorprende e impacta su trabajo, es en la escala que conduce al piso inferior. Una escala en forma de caracol invita a bajar y en las paredes cilíndricas de la casa ofrece los dibujos de Latorre.

Son cuatro los cuadros que acompañan la bajada. Reproducciones de los originales, reproducciones ampliadas, ya que el formato que sostiene a los dibujos de Daniel Latorre, no supera los 27x 38 centímetros, formato de papel, el cual el dibujante va oscureciendo con tinta. 

—¿Hace cuántos años que dibujas?

—Toda la vida.

—¿Por qué lo haces?

—Solamente por maravillarme con la sombra debajo de mis dedos.

—Comenzaste desde niño a dibujar.

—Sí desde niño.

—Pero cualquier niño puede hacer garabatos sobre un papel.

—No, yo hacía figuras geométricas.

—¿Quiénes son los seres que aparecen en tus dibujos?

—Esos seres nacen y existen en morpho-texturas, allí ellos tienen vida, tienen nombre, tienen pasado y muerte y están ahí, para redimir, lo que digamos, es la sombra, para redimir a la sombra, tan denostada en el cine y en el cómic, por sujetos de escasa imaginación, entonces yo dije voy a buscar la mejor manera de reestructurar la sombra.

—¿Dices que la sombra no ha sido entendida?

—Claro, porque el nacimiento siempre es sombra, lo que da el sol con la luna y la tierra, siempre ha habido un manejo de luces y sombras, para permitir la vida. Ya con eso, te puedes dar cuenta de que el origen terrestre es un juego de luces y sombras, con este triunvirato que es el sol, la luna y la tierra. Entonces hay un manejo de luces y sombras en él que permite ese concepto al cual apunto.

—¿Cómo se relaciona eso con los personajes que yo veo en tus cuadros?

—Ellos son la vida, digamos, de este trabajo de la luz y la sombra. Ellos son la sombra.

—Me parece que todo artista tiene una estrecha relación con su obra, no me refiero a esa insidiosa búsqueda de la relación incestuosa entre creador y creación, no, no quiero dar argumentos a los que buscan establecer esa relación entre tu vida y tu obra, pienso mucho más, en la vida propia de la obra y en la relación que guarda después de su nacimiento con su creador, valga la comparación cursi de ver a la obra como si fuese tu hijo, porque es lo más cercano a lo que sucede con la obra una vez creada, claro está que tenemos también diferentes apegos con nuestro tipo de crianza y relación con nuestras hijas, pero el  ver a la obra nacer, crecer y buscar su lugar en este mundo es algo que emociona y hace brillar los ojos de cualquier artista, incluso aunque esa obra nazca y muera en el momento de darse a la luz. ¿Te sucede a ti algo similar con los seres que dibujas?

—Ahora estos seres de la sombra están frente a ustedes, abrí mi guarida y dejé escapar a dos de mis creaciones, que me perdonen el sacarlas a la luz. Nada más podría sentir al respecto.

Mariano Gallardo

mariano.criticasculturales@gmail.com

Chile

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