Obra Poética

PASADO, SENTIR, DOLOR

Hoy decido soltar mi pasado. 

 Escribo en papel lo que hoy duele.

Todo mi sentir lo plasmo en hojas. 

¿Cómo es posible que tanto sentir quepa en tres hojas?

Es más grande la idea de lo que permitimos que nos haga daño, a lo que en realidad es.

Guardo mi dolor en una botella. Tanto sentir cabe en una botella. Lo que atormenta mi alma cabe en una botella.

Arrojo mi sentir al mar. Observando como las olas y el agua salada lo alejan de mí. 

Allá va mi sentir.

Las cadenas que me mantienen sujeta al suelo se rompen. 

Mi cuerpo es más liviano.

Mi alma es más liviana.

He dejado que lo que hace daño se vaya de mí.

He soltado mi pasado, aceptándolo por lo que es, algo que pasó.

He soltado mi dolor.

He soltado mi sentir.

SOMOS LUZ

Recuerda siempre, hasta en los momentos más oscuros y tenebrosos hay luz rodeándote. 

Puede que solo sea un punto entre la inmensa oscuridad, pero con eso basta.

Solo tienes que saber encontrarla y encenderla.

Encender la luz. 

RESPIRAR

Estoy rodeada de árboles. Grandes árboles de tronco grueso y abundante follaje. Es oscuro y hace frío.

Doy vueltas en círculos, todo lo que me rodea es oscuridad. No quiero seguir aferrada a estas sensaciones. Así que corro. 

Corro rápido atravesando este oscuro y frío bosque. 

El aire escasea. Así que siento como mis pulmones se contraen de dolor  al no sentir aire fresco. 

Ya no quiero sentir esto. Así que sigo corriendo, porque quiero cambiar. 

Corro hasta que mis pies duelen y cuando siento que ya no puedo más, me lleno de fuerzas, “yo puedo” me susurro en forma de aliento. 

Dejo de correr y simplemente camino. No sé durante cuánto tiempo, he perdido el lapso del tiempo. Hasta que veo una luz. Continúo caminando hacia la luz. 

Al llegar al final del bosque observo el imponente mar. Mis pies tocan la arena. La brisa mueve mi cabello. Cierro los ojos y respiro. Por fin puedo respirar. Así que esto tan hermoso es lo que hay detrás del dolor. 

Esta es la luz en la oscuridad.

LOS SENTIDOS

Estamos ciegos. Miramos pero no observamos. Dejando que los ojos controlen los pensamientos. 

Estamos sordos. Oímos pero no escuchamos. Dejando que las palabras se deslicen en el viento, no comprendiendo su significado.

Estamos mudos. Hablamos pero no hablamos. Palabras salen buscando herir. Palabras no salen, cargando nuestra alma.

Hemos dejado que los sentidos nos dominen. Hemos dejado que el ego nos domine. 

La mente, el alma, son los que controlan los sentidos.

Lia

liaescritora31@gmail.com

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